En un momento determinado del desarrollo del proceso social, todos los recursos económicos de un país, quedan en manos de unos pocos individuos que adquieren la calidad y el titulo de PROPIETARIOS PRIVADOS. 

Por lo tanto, el resto de individuos, la gran mayoría de la población, tienen que recurrir a ellos para emplearse o hacer empresa, solicitando prestamos, licencias, permisos, comprometiéndose a cumplir normas y leyes establecidas por ellos. 

Los propietarios privados o empresas privadas, ejercen su dominio a través del control sobre el dinero y con el dinero controlan el estado y los gobiernos de turno. Esta situación trae las siguientes consecuencias:

· ESTADO. El dinero tiene el poder de orientar la economía, en cuanto a la producción y al mercado. Si el estado, no maneja el dinero como administrador del capital social, va a estar permanentemente endeudado con los dueños del dinero a nivel nacional e internacional, para su funcionamiento e inversión social. No podrá planificar eficientemente y con productividad el desarrollo social y económico del país.

· DESIGUALDAD SOCIAL. El dinero en manos de individuos privados, como inversionistas anónimos, pierde funcionalidad social como herramienta para lograr el pleno empleo, la estabilidad monetaria y del mercado, formándose la desigualdad y la crisis social.

· CRISIS SOCIAL. Los individuos o inversionistas privados que logran acumular grandes sumas de dinero, de una u otra forma (clase alta), supuestamente legalizada por ellos mismos o ilegítimamente, representan solo el 10% de la población, mientras poseen el 70% del dinero emitido circulante, pueden adquirir en el mercado privado también controlado por ellos, hasta el 70% del producto interno bruto (PIB) del país, propiedades, bienes muebles e inmuebles, ostentosamente.

La clase media representa el 20% de la población, obteniendo solo el 20% del dinero emitido en circulación, con los cual solo accede como capacidad de consumo al 20% del mercado o PIB.

La clase baja representa el 70% de la población, obteniendo solo el 10% del dinero emitido en circulación, con los cuales solo accede como capacidad de consumo al 10% del mercado (PIB).

Esto causa la crisis social del desperdicio, pues la clase alta, con el 70% de capacidad de consumo, solo representa el 10% de la población, quedando un alto porcentaje del mercado (PIB) sin ser adquirido o consumido.

· SUBDESARROLLO. El dinero en manos de una elite mafiosa imperialista, como inversionistas anónimos privados, privatiza la economía, la convierte en una actividad subjetiva, caprichosa, que polariza a la población entre favorecidos, menos favorecidos y desfavorecidos. El estado se convierte en un instrumento de dominación a su servicio con gobiernos corruptos y criminales.

LA CONTABILIDAD EN LA SOCIEDAD

Históricamente, el humano ha tratado de medir y registrar el resultado de su actividad económica (aumento o disminución de sus rebaños, almacenes de grano y vino, cantidades de metal y textiles, etc.). Se dice que esta clase de contabilidad sencilla fue la sirviente del idioma escrito. 

En realidad, durante muchas centurias, la escritura era usada únicamente para el ingreso y el egreso de los tesoros y bodegas. Aún existen los informes de nómina de las legiones romanas, indicado salarios de los diferentes grados militares y el equipo individual entregado a cada soldado.

Durante la edad media, la nobleza y los terratenientes, empleaban humanos que supieran escribir en forma tabulada, los costos y la producción de las granjas. En el renacimiento con el auge del comercio, surgió la necesidad de medios más sofisticados para registrar los débitos y los créditos para determinar la participación de las ganancias o pérdidas atribuibles a cada individuo participante del negocio.

La contabilidad ha contribuido de manera notable al progreso y desarrollo de la actividad productiva de la sociedad, particularmente a las organizaciones empresariales. La contabilidad es un método lógico para medir el valor y la cantidad de la producción, así como el valor y la cantidad de su intercambio comercial.

La contabilidad brinda información acerca de las actividades productivas y comerciales a los inversionistas, empresarios, gobierno, usuarios interesados.

La economía, la estadística y otras ciencias y materias, se apoyan en la contabilidad para investigar y conocer cifras y datos relacionados con sus objetivos de análisis que utilizan los gobiernos para emitir leyes económicas.

La contabilidad es información útil para la toma de decisiones de empresas y gobiernos, en materia de orientación administrativa, económica y financiera. La contabilidad ha servido a quienes detentan el poder social, en los diferentes sistemas económicos que han existido en las organizaciones sociales.

La contabilidad debe asumir un papel protagonista en la sociedad, asumiendo el compromiso de construir una economía social democrática dentro de una organización social democrática, equitativa y solidaria, implementado una contabilidad para la economía social democrática del estado, las empresas, organizaciones sociales civiles y estatales.

La contabilidad, que incluye también la fijación o el cálculo de los precios de los productos, establece el movimiento de la producción y sobre todo el de la valorización (en que los productos sólo figuran como exponentes de valor, como nombres de cosas cuya existencia ideal de valor se fija en dinero aritmético), se refleja de este modo en la idea por medio de una imagen simbólica. 

Mientras el productor individual de productos lleva la contabilidad en su cabeza (como hace, por ejemplo, el campesino, hasta que la agricultura capitalista hace que surja el empresario agrícola, con una contabilidad organizada) o se limita a registrar en un libro los gastos, los ingresos, los vencimientos, y, de pasada, el margen del tiempo de producción.

La contabilidad, como control y compendio ideal del proceso, es más necesaria cuanto más carácter social adquiere este proceso y más pierde su carácter puramente individual; es más necesaria, por tanto, en la producción capitalista que, en la producción desperdigada de las empresas artesanales y campesinas, y más necesaria todavía en una producción de tipo colectivo que en la producción capitalista. 

Sin embargo, los gastos de la contabilidad se reducen a medida que se concentra la producción y aquélla se va convirtiendo en una contabilidad social.

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